Noviembre de 1958 - Valencia (España)
Era tarde, el sol ya
había caído al ser invierno. Andaba por mi ciudad, calles tranquilas,
iluminadas por sencillas farolas; en la estación del Norte se
escuchaban los trenes, felicidad por los allegados y tristeza por los
que deben partir.
Yo Henry Jr, un mapache de 18 años y bastante
descuidado, ya que no poseía gran riqueza. Trabajaba en un puesto
humilde de repartidor de periódicos, al menos me daba para sobrevivir.
Conmigo
vivía un perrito de tamaño mediano, el cual no tiene ni raza. Su nombre
es Rufus, es cariñoso y me hace bastante compañía.
Me independice
de mis padres al cumplir los 18, ya que suponía una carga para ellos,
por mi constantes fantasías de una vida mejor o de encontrar el amor
eterno.
Estando en el bar cercano a casa de mis padres, a mis
peludas orejas les llego una historia; un jabalí borracho la contaba,
yo me acerque a la ventana donde este se encontraba para escuchar con
atención; hablaba de una flor, que se hallaba en la zona norte de
España, por las montañas. Muchos hombres intentaron seguir su rastro
sin recibir nada a cambio, unos llegaron a viejo sin encontrar ni la
más mínima pista, otros murieron en el intento.
Ya que según se contaba que solo la podría encontrar alguien de buen corazón y capaz de amar.
Solo
hay un hombre conocido que llego a ver dicha flor, se trata de Joe el
león; hombre que tuvo su amada y por la ansiedad de encontrar el amor
eterno la perdió, ya que falleció esperándole.
Cuando termino de
hablar el Jabalí, de mis mejillas cayeron dos lagrimas de tristeza que
fueron interrumpidas por la llegada de un león fanfarrón y con muy
malas pulgas.
-¡Que pasa aquí! ¡Que es este alboroto!
Un gran silencio se apodero del bar.
-Este,¡ Joe! Unos aventureros vinieron a conocer tu historia. Se les
ven interesados en el mapa y la ruta hacia la conocida flor.
-Esa flor no existe, no son nada más que memeces, ¡lárguense!
El
león, se aleja a la barra del bar y pide lo de siempre al camarero; se
sienta y con la mirada puesta en ningún lugar, se le ve con cara de
tristeza y añoranza.
Jabalí: - Perdonen a mi “amigo”, ha
tenido un mal día; por una pequeña pero apetitosa cantidad de monedas,
puedo hacerle cambiar de idea respecto al tema que llevamos entre patas.
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Aqui teneis otro trocito más de la historia!! Espero que os gusteeee!!
*Se aleja con una vela en la pata a seguir escribiendo*
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